El burro vanidoso

Una vez un burro vanidoso llegó a su casa muy contento, muy feliz y no dejaba de sentirse orgulloso…su mamá le preguntó: ¿Hijo por qué tan contento y altivo? A lo que el burro vanidoso responde: Ay mamá, sabes que cargué a un tal Jesucristo, y cuando entramos a Jerusalén todos me decían: ¡Viva! ¡Viva! ¡Salve!…¡Viva!, ¡Viva! Y me lanzaban flores y ponían palmas de alfombra. Entonces la madre le dijo: vuelve otra vez a la ciudad hijo, pero no cargues a nadie, promete que no cargarás a nadie más. Al otro día el burro vanidoso fue y de regreso venia llorando muy triste, demasiado triste y le dijo a su mamá: ¡ay mamá! No puede ser, no puede ser. Ella le preguntó: ¿Qué te pasa hijo? Mamá nadie se fijó en mí, me echaron del lugar, pasé desapercibido entre las personas y hasta me echaron de la ciudad. La mamá se le quedó mirando y le dijo: hijo, eso te pasa porque “Usted sin Jesús…es solo un burro” Reflexión: Sin cristo no somos nada