Dice una parábola judía que un día la mentira y la verdad se encontraron. La mentira dijo a la verdad: - Buenos día Doña verdad y la verdad fue a comprobar si realmente era un buen día. Miró hacia arriba, no vio nubes de lluvias, varios pájaros cantaban y viendo que realmente era un buen día, respondió a la mentira: - Buenos días doña mentira. - Hace mucho calor hoy, dijo la mentira. y la verdad viendo que la mentira decía la verdad, se relajó. La mentira entonces invitó a la verdad a bañarse en el río. Se quitó la ropa y se cayó, la mentira salió del agua y se vistió con la ropa de la verdad y a su vez la verdad se negó a vestirse con la ropa de la mentira y por no tener que avergonzarse, salió desnuda caminando por la calle. Y a los ojo de otras personas era más fácil aceptar la mentira vestida de verdad, que la verdad desnuda y cruda.
"Es mejor tener y saber quiénes son tus enemigos a tener falsos amigos o enemigos haciéndose pasar por amigos. Al amigo le sobra honestidad mientras que al enemigo se le desborda la falsedad, no hay que temer al enemigo que ataca, sino al falso amigo que abraza" En cuestiones de amistad solo aquel que es veraz se muestra y expresa lo que crees estar mal, solo el verdadero amigo sabe decirte lo que realmente es, a pesar de que sabe que al decirlo puede costar un enojo pero que pronto se remediará porque más fuerte es el lazo de amistad que de orgullo. A diferencia del enemigo le resulta practico decir que todo en ti está bien y que vivas cegado de las imperfecciones que tienes, no le interesa en lo más mínimo si te enfadas solo quiere verte mal ante los ojos de los demás. Written By: Yana F. Alvarado M. "No hay que temer al enemigo que ataca, sino al falso amigo que abraza"
Cuentan que una vez, se reunieron todos los sentimientos y cualidades del hombre. Cuando el aburrimiento había bostezado por tercera vez, la locura les propuso jugar a las escondidas. La intriga levantó la ceja y la curiosidad, sin poder mantenerse preguntó ¿escondidas? el entusiasmo danzó, seguido de la euforia, la alegría dio tantos saltos que terminó por convencer a la duda y a la apatía, que nunca se interesaban por nada. 1,2,3.. comenzó a contar la locura, la primera en esconderse, fue la pereza, que como siempre cayó detrás de la primera piedra del camino, la fe subió al cielo y la envidia se escondió detrás de la sombra del triunfo, que por propio esfuerzo había conseguido llegar a la copa más alta del árbol. La generosidad casi no logra esconderse, porque cada lugar que encontraba le parecía bueno, para alguno de sus amigos, si era un lago cristalino, ideal para la belleza, si era la copa del árbol perfecta para la timidez, si era una ráfaga de viento, magnífi...
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